«Tres» o el primer disco indie de Zenttric

tres

Fue el séptimo día de junio de 2013 cuando la banda bilbaína Zenttric comunicó su disolución a través de las redes sociales. Unos meses atrás habían sacado al mercado «3» de la mano de la legendaria Astro y, a pesar de lo discreto y breve de su éxito, todavía hay quienes los escuchamos en el metro, los cantamos en el coche y los echamos de menos en los festivales.

Podríamos hablar de sus dos primeros álbumes con EMI, de su consagración con Sólo quiero bailar gracias a la radiofórmula o de la canción Lady Gaga que ni siquiera habla de ella. Pero no. Hoy escribimos para hablar de «3», el primero que produjeron ellos mismos, como auténticos indies.

Introducimos el CD en el reproductor y comienza a sonar Indies y Capuletos, un tema sin estribillo que, la primera vez, gusta, la segunda, también; pero a partir de la octava empieza a cansar, y en la duodécima ya se hace insoportable la estrofa del final que carece de voz. No ocurre lo mismo con Modernos que critican a modernos, primer y único single del álbum. De nuevo Zenttric apostando por un título largo —en su discografía ya contaban con La noche que estuvimos a punto de casarnos— que resume en una frase el contenido de la canción.

Siguiendo en su línea de canciones con letras sencillas para que los hipsters no se pierdan, llegamos a James Bond, el tercer tema de «3». Nada a destacar salvo la enumeración de marcas comerciales y anglicismos que en algún momento pueden hacer pensar que la canción no está en lengua castellana. Tiene una melodía alegre, como las anteriores, por si no lo habíamos dicho. El track número 4 se llama Groupie de postal y ensalza lo que os imagináis: la dura vida de la groupie. Para hablar de la dura vida de los músicos compusieron Música, el siguiente tema, que de manera frugal y cómica habla del ritmo desenfrenado que llevan. También hay una referencia a lo que comen y beben: «Joder, qué resacón. ¿Qué coño tomé ayer?». Decir que damos por hecho que sólo consumen sustancias legales es una manera de decir todo lo contrario.

Dispara es el segundo single que nos hubiera gustado ver y no pudo ser. A diferencia del tema que abre el disco, en este sí disfrutamos y bailamos y volamos en la estrofa final no cantada. El track 7 es El principio del final. De nuevo el tópico de las parejas que se quieren y se destrozan para volver a quererse después. D. N. S. H. A es el título del octavo tema y corresponde a las iniciales de «De noche siempre hay anormales». Y de esto habla la canción. (No) Volverte a ver y Dos enamorados vuelven a hablar de las peleas, de la ruptura que nunca se produce y de lo irritante que puede resultar la novia. Y se acaba el disco. (Huelga decir que, en este el artículo, hemos mezclado juicios y sensaciones; aun así, esperamos que nadie tome lo segundo por lo primero).

No es nostalgia ni rencor ni dependencia. Es Navidad. Y queremos que vuelvan.

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