Popurrí de referencias literarias en el indie (I)

No es infrecuente encontrar canciones inspiradas en libros. Todos tenemos en mente ahora El Aleph de Nena Daconte, inspirado en uno de los cuentos de Borges, o ese Quijote de Julio Iglesias que habremos escuchado alguna vez y que ahora no recordamos cómo sonaba. El indie no le huye a esta tendencia, pero si ahora estáis pensando en Bajo el volcán de Love of Lesbian como ejemplo de ello, descartadlo: que el título de este hit coincida con el título de la novela más famosa de Malcolm Lowry es pura coincidencia. Si bien es cierto que Love of Lesbian es uno de los grupos del panorama indie español con más bagaje artístico en sus letras, no podemos ceñirnos únicamente a la literatura como disciplina inspiradora de ellas: sus influencias van desde Cortázar a Milan Kundera, Borges o Bukowski, pasando por el Surrealismo, las letras de Germán Coppini y el humor delirante de los Monthy Pyton. Lo dicho, que para hablar de las influencias artísticas de los catalanes hay que escribir como media enciclopedia y hoy no estamos como para redactar tanto.

Sin alejarnos del indie ni de Cataluña, encontramos a Dorian, cuya canción Los amigos que perdí también coincide en título con una conocida novela de Jaime Bayly; pero tampoco en este caso fue este el libro que inspiró al grupo para crear la canción. Para evitar malentendidos, conviene aclarar que las referencias literarias de Los amigos que perdí de Dorian se encuentran en Proust, Cervantes y Ducasse: empiezan con Proust en ese verso que canta «Salí en busca del tiempo perdido», siguen con ese escritor que les habló de Maldoror —que no era otro que Isidore Ducasse con Los cantos de Maldoror—, y confunden molinos con gigantes igual que el Quijote.

Sabemos que algunas de las referencias citadas habían pasado inadvertidas para muchos (tranquilos, no es pecado), pero tanto si sois aficionados a la literatura como si no, seguro que habréis oído hablar de El niño con el pijama de rayas, novela de John Boyne que sacude la sensibilidad del lector con la historia de un niño que fue víctima del holocausto nazi. De acuerdo, muchos no habéis leído el libro, pero habéis visto la película y sabéis de qué estamos hablando y cuál es el final (y si no es así, todavía estáis a tiempo de leerlo/verla).

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El chico de la camiseta a rayas es una canción de Apenino cuyo título se basa en el libro citado, pero no cuenta la historia que ya contó Boyne. Aquí Apenino habla de esos niños —y no tan niños— privados de cualquier estímulo, retenidos de manera involuntaria por una autoridad contra la que no se pueden rebelar y al final sorprende una hiperbólica identificación del adulto que es —somos— con esos niños.

Las referencias literarias que podemos encontrar en el indie son casi tantas como estrellas hay en el cielo y con ello queda claro el por qué del I en el título de este artículo, ¡tarde o temprano os enseñaremos más!

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