«El Poeta Halley» brilló con luz propia en Mallorca

Aprovechando que siguen de gira presentando «El Poeta Halley», este domingo 16 de octubre los catalanes Love of Lesbian aterrizaban por fin en Mallorca para estrenar y poner música a la primera edición del festival Un Día en el Parque de Atracciones en Hidropark (Alcúdia).

Faltaban poquísimos minutos para las 20:30 y echamos la vista al público: se veían camisetas con estampados de John Boy o de 1999, pero ninguna de “nuestro” Halley. A diferencia de nosotros, la mayoría de los espectadores posaban la mirada en el escenario, donde los técnicos terminaban de hacer su trabajo y aparecía en una pantalla una señal de ajuste televisiva. Todo parecía estar listo para recibir a uno de los grupos más aclamados del indie patrio. Por la tarde, Sideways y The Prussians ya habían dejado un buen sabor de boca y con LOL la noche no iba a decaer.

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Imagen de la señal de ajuste.

Una de las particularidades de la gira Halley es que detrás de los artistas hay una pantalla en la que se van proyectando imágenes que concuerdan con las canciones que van tocando. De este modo, a las 20:30 en punto, desaparecía la carta de ajuste y se proyectaba la silueta del poeta Halley, distinguible gracias a su sombrero de copa.

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Imagen del Poeta Halley.

El poeta Halley desaparecía de nuestro campo visual y observábamos en pantalla lo que podría ser el Cometa Halley orbitando al astro rey. El humo ya invadía el escenario y, entre luces artificiales de color azul, empezaron a percibirse los primeros acordes de Cuando no me ves: el grupo hacía acto de presencia. Sin presentaciones de ningún tipo, comenzaban a tocar.

Una vez terminada la canción, saludaba la inconfundible voz de Santi Balmes; primero en catalán, después en castellano y, por último, en una especie de alemán inventado. También reparó en el hecho que esa noche la luna brillaba más que nunca y que, por tanto, podían pasar “cosas”.

Bajo el volcán era el segundo tema del repertorio, cuyo videoclip –inspirado en Las vírgenes suicidas de Coppola– fue reproducido en la pantalla. Al clip le siguió toda una lección de ortografía basada en los signos de puntuación que empezaba por el interrogante (?) cuando el vocalista cantaba “toda sed de comprender cualquier motivo al sinsentido ha dejado a hombres de ciencia sin salir de sus porqués”. Más adelante veríamos la coma (,), el punto (.), el punto y coma (;) y un largo etcétera. No es difícil relacionar este repaso ortográfico con el poema final de la canción El Poeta Halley –recitado en el álbum por el maestro Serrat–, que pone de manifiesto otros aspectos de la lengua como herramienta del escritor (en este caso, poeta).

Y llegaban Los seres únicos. Balmes aprovechó para dedicar el tema a todos los que habían tenido que desplazarse desde lejos para acudir a la cita con ellos –entre los cuales nos incluimos, ejem–, pues le habían comentado que a los palmesanos les cuesta acudir a eventos que queden fuera del núcleo de la capital.

Cualquiera que haya asistido a algún concierto de LOL habrá notado que el buen rollo y las risas imperan sobre el escenario, y en un concierto de más de hora y media de duración no iban a tener escrúpulos a la hora de interactuar con el público. Así Julián aprovechaba para “chinchar” a Superman –que estaba entre los espectadores– o al mismísimo Balmes.

Fue en el cuarto tema que el cantante cogió la guitarra y retrocedimos hasta el álbum «1999 (o como generar incendios de nieve con una lupa enfocando la luna)» para dar paso a Allí donde solíamos gritar. Referente al frontman, debemos señalar el detalle de una microcámara situada en el palo que sujetaba su micrófono y que nos permitía ver su cara proyectada en la pantalla que tenía detrás. Sin movernos de 1999 y sin soltar la guitarra, la velada seguía con la legendaria 1999, himno de una banda ya consagrada que, en directo, siempre añade unos versos de Jeannette: “Todas las promesas de mi amor se irán contigo. ¿Por qué te vas? ¿Por qué te vas? Me olvidarás… ¿Por qué te vas?”.

Y entonces, tal y como había avanzado Balmes, llegaba la primera gran sorpresa de la noche: tocaban por vez primera en directo Los males pasajeros. El vocalista advirtió que había muchas probabilidades de que se equivocara en la letra, pero el fallo resultó en su predicción, porque no erró ni siquiera en una palabra. Después de bordar Los males…, nos daba la bienvenida a Belice y levantaba voces de júbilo entre el público.

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Imagen del grupo interpretando uno de los temas de «El Poeta Halley».

En el ecuador del concierto llegaba Psiconautas. Los seguidores más memoriosos recordarán la controversia que generó esta canción cuando la dieron a conocer como adelanto del álbum. Y si con Bajo el volcán habíamos empezado a repasar las normas de puntuación, con Psiconautas recordábamos la tabla periódica de Química, porque eso reza la letra, que ‘la vida es química’.

Cantado por última vez el citado verso, las luces de colores cálidos se volvieron azul gélido y el cantante se desplazó hacia un teclado con un sombrero de copa (el mismo que luce en el clip de Cuando no me ves). “Parece un alien con sombrero de mago” comentó alguien entre el público (lo de “alien” seguramente viene motivado por el ojo central que luce el sombrero y que recuerda a tantas representaciones de alienígenas). Es entonces cuando la psicodelia instrumental entra en escena y estalla en forma de luminosidad a lo grande. Se echó en falta la explosión de confeti que solían arrojar al público, pero aún así, en directo Psiconautas hace callar todas las bocas de los que no la acogieron con respeto desde el principio.

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Santi Balmes caracterizado como el Poeta Halley.

Careciendo de nuevo de lluvia de confeti pero con cigarrito en la boca, daban paso a un verde planta que motivaría un salto colectivo sugerido por el cantante, que a su vez aprovechaba la situación y, botella en mano, regaba con agua las primeras filas.

Balmes, Balmes, Balmes… Love of Lesbian no es sólo Santi Balmes. Hablemos ahora un poco del resto de componentes: el poderío de las cuerdas corre a cargo de tres jotas –Joanra, Jordi y Julián–, quienes tocan el bajo y las guitarras respectivamente; mientras que de Oriol Bonet –más conocido como Uri– vamos a destacar su expresión máxima de disfrute cuando toca la batería (además de cantar todas las canciones aunque no esté al micrófono). Dani Ferrer a los teclados y el todopoderosísimo Ricky Falkner con teclados, guitarras y segundas voces, completan la mítica banda en esta gira.

Hay un dicho que dice que después de la tormenta siempre llega la calma, pero los lesbianos saben que el orden de los factores no altera el producto y dispusieron las relajadas 1999 y Belice justo antes que las bailables Algunas plantas, IMT o la gamberra, El Yin y el Yen, que irrumpió casi por sorpresa y con tanta fuerza que hizo bailar hasta a los mismísimos toboganes del parque. Cuando parecía que el nivel no podía subir más, subía; y Balmes dijo “Ben” y nosotros dijimos “Affleck” y volvimos a coger aire para bailar. John Boy no podía perderse la fiesta y llegó justo después de Ben Affleck. Tras un verso final concienzudamente alargado, Balmes y los suyos hacían un breve parón –eso que los expertos en la materia llaman “bises”– y volvían a escena con Manifiesto delirista.

Incendios de nieve siguió acalorando el clima que se había creado y llegaba al éxtasis con el beso de Balmes a Jordi justo después del verso “que bajen tus labios y me callen”. Si miráis el setlist (un poco más abajo), veréis que Incendios… iba a ser el penúltimo tema de la noche, pero Balmes se compadeció de un fan que había pedido no menos de tres veces que tocaran Lucha de gigantes y, aunque no estaba en el setlist, la improvisaron entre tres mientras los demás se echaban un piti.

Como veníamos suponiendo, se dejaron canciones como En busca del mago o El poeta Halley en el tintero, y con el tímido Planeador –uno de sus poemas más célebres– ponían punto y final a un concierto que sólo puede describirse con la esdrújula por antonomasia entre los fans: Fantástico.

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Setlist del concierto.

El grupo estaba ya de retirada despidiéndose y repartiendo púas y baquetas. Algunos se pasaron por el puesto de merchandising para hacerse con una camiseta o chapa de Halley. Nosotros nos quedamos con ganas de preguntarle a Balmes qué estaba haciendo la última vez que Halley visitó la Tierra –allá por el año 1986, ¿estaría pensando ya en canciones?–, pero nos fuimos con la certeza de que ellos volverán a Mallorca antes de que 1P/Halley vuelva a pasar por nuestro planeta.

Como colofón, llegados de la mismísima Razzmatazz (Barcelona), DJ’s Bilbadino se encargaba de poner música hasta el cierre, concluyendo así un festival pensado para todos los públicos, un festival que, además de contar con la participación de numerosos técnicos y artistas, no habría sido posible sin la promotora Wolf Agency o sin las instalaciones de Hidropark, que han demostrado que se adaptan perfectamente al formato de música en directo.

Para cerrar, sólo nos queda desear una larga vida a la música, larga vida a los directos y larga vida al festival Un Día En El Parque De Atracciones.

Escrito por
Antònia Fontirroig

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