Popurrí de referencias literarias (III): La M.O.D.A

Mientras releo un artículo de Félix de Azúa en el que recuerda a un Pío Baroja escribiendo todo él cubierto de mantas para refugiarse del frío mesetario, concuerdo con una de sus afirmaciones: la resistencia al frío es descomunal cuando se obra por el arte. Y me vienen ahora a la memoria seis o siete chavales (¿o eran hombretones?) que una vez vi sobre un escenario con pantalón ajustado y camiseta blanca de tirantes mientras tocaban al aire libre con clima adverso y a horas intempestivas. Además de la vestimenta, me llamó la atención su sonido, que era más melódico que ruidoso, y donde el acordeón tenía un papel importante en el repertorio de canciones. A espaldas de los músicos un esqueleto similar al logo de Social Distortion –claro homenaje a la banda californiana– completaba la escenografía.

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Logo de Social Distortion

Me informaron después que se trataba de La Maravillosa Orquesta del Alcohol –quizá más conocidos por su acrónimo La M.O.D.A–, burgaleses. ¿De Burgos? Me extrañé. Su sonido parecía proceder de más allá de las montañas cantábricas. En efecto, no me equivocaba: las raíces de La M.O.D.A se encuentran en los pubs y calles de Dublín, donde David Ruiz –voz y líder– residió poco antes de que se formara la banda. Entonces se entiende que sus canciones sean un cocktail de influencias que van desde el country al punk, pasando por el folk, el blues, el rock o el pop y lleve el sello de Made in Spain.

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Logo de La M.O.D.A

Tras publicar los dos primeros EP’s en la lengua de Shakespeare, se pasarían al idioma de Cervantes para publicar sus dos siguientes álbumes, elevando sentimientos a folk de piel con frases tan rompedoras como “Han atado nuestras manos con las mismas manos con las que acarician a sus hijos antes de que duerman” (PRMVR) o “¿Cuánto corazón necesita Dios? ¿Qué más he de hacer? Moriría por volver a nacer” (Disolutos).

Retomando el hilo que iniciamos hace unos meses con Popurrí de referencias literarias en el indie (I) y que después seguimos con un artículo dedicado a Dorian, aparecemos hoy con el septeto burgalés para poner de manifiesto algunas de las relaciones que mantienen sus canciones con otros textos o ítems del arte.

Como hemos ido viendo con otros grupos, la literatura es una fuente recurrente cuando de componer canciones se trata. Los de Burgos no le rehuyen a esta tendencia y ya en su EP «The Shape Of Folk To Come/No Easy Road» topamos con una canción llamada Huckleberry Finn, nombre del mejor amigo de Tom Sawyer. En 1876 Mark Twain publicaría Las aventuras de Tom Sawyer y casi diez años después aparecerían Las aventuras de Huckleberry Finn, entendiendo que sería una continuación de la novela de 1876. La esclavitud, el racismo y la amistad son los temas centrales de la novela.

Siguiendo por Nómadas –primer tema de su primer LP en castellano, «¿Quién nos va a salvar?»–, hallamos una referencia al conocidísimo Jack Kerouac y a su libro En el camino: “El camino no va donde tú quieres llegar, como Jack Kerouac, siempre contra el viento” y un guiño a la mítica banda de punk Eskorbuto. Siguiendo por la segunda canción del mismo álbum tenemos a uno de los máximos representantes de la música country en el título: Los hijos de Johnny Cash. Si te consideras fan de La M.O.D.A –y si no, también– tienes que saber que Johnny J.R Cash fue un cantante, compositor, guitarrista, actor y autor estadounidense que a día de hoy es considerado como uno de los músicos más influyentes de nuestro siglo y del anterior.

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Johnny Cash en una de sus más conocidas fotografías.

Las referencias a personajes reales parecen ser una constante en sus letras y en el segundo álbum vuelve a aparecer el nombre de un músico dando título a una de las canciones del disco. Esta vez se trata de Miles Davis, trompetista y compositor estadounidense de jazz. Y cerrarían su primer LP con una canción llamada Nueva Orleans, ciudad musical por excelencia, cuna de músicos de jazz tan célebres como Louis Armstrong, Wynton Marsalis o Harry Connick.

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Imagen de una conocida calle de Nueva Orleans.

El título de su segundo LP, «La Primavera del Invierno», está inspirado en el título de la novela Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti. Si habéis leído a Benedetti sabréis que combina ternura, denuncia, pasión, amor e Historia para transmitir al lector un mensaje de esperanza: la primavera, aunque mutilada, relevará por fin a un invierno que amenazaba con perpetuarse. En el caso de La M.O.D.A el mensaje es el mismo: incluso en los momentos más oscuros hay un rayo de luz al que agarrarse.

Flores del mal empieza diciendo “¿No echáis de menos al poeta…?” y sabemos que están hablando de Baudelaire, quien con su libro Les Fleurs du mal se ganó la etiqueta de “inmoral” y la censura recayó sobre algunos de sus poemas. Y por último tenemos Catedrales, que se irgue citando a Nick Drake y más adelante a los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo.

Al margen de guiños a personajes conocidos y referencias literarias, La Maravillosa Orquesta del Alcohol destaca por su sonido, por su voz –un timbre poco frecuente el de David Ruiz– y por esa felicidad contagiosa que saben trasmitir al público en sus directos. Nuestro consejo es que, apenas podáis, os asoméis a alguno de sus conciertos… Os gustarán.

Escrito por
Antònia Fontirroig

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