El indie reina en el invierno de Valladolid: crónica del Intro Music Festival

Germán Prieto Guerra

Pocos son los festivales que se atreven a plantear una propuesta musical de varios días y un buen puñado de artistas independientes sin que acompañe un sol resplandeciente, unas temperaturas envidiables y, en definitiva, unas fechas veraniegas. Menos aún en ciudades del interior de la península, de inviernos gélidos y de nieblas gran parte de los días.

Con todo ello, el Intro Music Festival ha decidido ser la referencia invernal de los que necesitan una buena dosis de indie nacional y se hallan a medio camino entre la nostalgia de los festivales veraniegos que dejaron atrás y los del próximo año, que todavía se encuentran muy alejados del calendario del moderno gafapastero.

Los días 9 y 10 de diciembre, Valladolid se cubrió de un manto musical que ayudó a descongelar el frío con artistas de la talla de Iván Ferreiro, Love of Lesbian, Dorian, Sidonie, Xoel López, Mucho y Maga, entre otros. Todos ellos pasaron por el pabellón 4 de la Feria de Muestras, que se convirtió en un refugio de decibelios y litros de alcohol y fiesta. Un plan invernal perfecto que desgranamos en los siguientes párrafos.

La primera jornada del evento comenzó con largas colas en busca de la pulsera de acceso y de la puerta del pabellón. Mientras, Dridri DJ hacía de las suyas en lo que fue uno de los artistas revelación del festival -habría unos cuantos-. Una selección certera, que amenizaba en los cambios entre artistas, puso en movimiento a los congregados, que además respiraban aliviados al finalizar las normas de seguridad que repetían una y otra vez desde megafonía. También supuso un gran fin de fiesta a la gente que se negaba a abandonar el recinto tras los conciertos y lidiar con la niebla y el intenso frío vallisoletano.

Otra de las sorpresas vendría de la mano de una pareja de sevillanos en acústico. Maga desempolvó sus mayores éxitos en un formato especial que hizo las delicias de los cientos que ya se reunían en el recinto. Un arranque de fiesta que no hacía más que desvelar la calidad de los artistas presentes en el festival.

El turno posterior fue para Sexy Zebras. El trío madrileño obligó a sudar la camiseta de un público que sí que llevaba con sus contundentes ritmos. Además, los ‘pogos’ comenzaron a hacer su aparición en el festival, para desaparecer y no volver. Aunque claro, a ver quién se atreve a hacer lo mismo con el que vendría a continuación.

Iván Ferreiro destripó un más que notable disco en un directo impecable, como ya nos tiene acostumbrados el gallego. No faltaron los éxitos de su carrera en solitario -aunque bien acompañado de Ricky Falkner o su hermano Amaro-, ni los himnos Piratas que tanto hacen vibrar al público. Ferreiro partía como uno de los cabezas de cartel del festival y se fue por la puerta grande de un recinto que todavía reclama volver a entrar en su “Casa”, ahora ya la de todos.

L.A. acto seguido presentaban por segunda vez en Valladolid un Ocean Tour que da sus últimos coletazos. Un directo algo frío y un público que no ayudaba empañó la actuación de unos mallorquines con talento descomunal, pero que poco les favorece actuar en clave festivalera.

Cerrarían la primera velada unos Dorian correctos a los que damos las gracias por abusar más que Ana Mato del confeti. La gira ‘Diez Años y Un Día’ hacía parada en Valladolid tras haber recorrido la gran mayoría de ciudades y festivales, en uno de los últimos conciertos antes de cerrar la etapa recordatoria de los catalanes.

La jornada del sábado fue una réplica de la vivida la noche anterior. Eladio y los Seres Queridos consiguieron hacer partícipe al público de su pop melódico y dejar momentos para el recuerdo del Intro Music. Una grata sorpresa la de esta banda, también traída desde tierras gallegas -como la mayor parte del cartel-, que dejó gran sabor de boca y a un público encarrilado para uno de los platos fuertes: Xoel López.

En un formato acústico y como hombre orquesta, el de La Coruña ofreció un recital íntimo para grandes audiencias. Él solo, guitarra, piano y armónica, desplegó un show que nos volvió a dejar maravillados, tal y como ocurrió aquel Sonorama Ribera 2015. Esta vez dejó aparcado algún que otro clásico de su etapa Deluxe, pero también bien alto un pabellón que presentaba un aspecto de lleno casi absoluto.

Love of Lesbian, indiscutibles cabezas de cartel, volveron a Valladolid tres años después y en otro Intro Music, para prometer regresar con un espectáculo completo y en sala, algo que merece la ciudad desde hace ya algún tiempo. Los de Santi Balmes fueron una ametralladora de grandes éxitos para hacer las delicias del club de fans de John Boy, que aumenta a cada paso que dan los catalanes. También hubo tiempo de repasar algunas de las principales canciones de su último y reciente trabajo, “El Poeta Halley”, en un setlist eminentemente festival. Son un seguro indiscutible, allá donde van arrasan.

Finalizó el Intro Music Festival una de las bandas más populares del momento: Sidonie. Marc Ros y los suyos convirtieron el escenario D.O Cigales en una gamberrada absoluta de clásicos y nuevos temas de “El Peor Grupo del Mundo” -abstenerse de realizar el chiste fácil-. Un fin de fiesta por todo lo alto -con aparición estelar de Javier Vielba de Arizona Baby- y la constancia de que la banda está en su mejor momento, ahora que incluso goza de apoyo de las radiofórmulas, como tantos otros grupos de la escena indie. Larga vida a Sidonie y los suyos. Larga vida a los morreos en volandas y al desenfreno.

Larga vida al Intro Music Festival.

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