«El Poeta Halley» en Son Amar: crónica de un concierto astral

El pasado octubre escribíamos que Love of Lesbian aterrizaría de nuevo en Mallorca antes de que 1P/Halley volviera a pasar por nuestro planeta. Y no nos engañábamos. (Aquí la prueba).

El viernes 26 de mayo la banda catalana brilló con luz propia ante el multitudinario público de Son Amar, con una larga y amplia muestra de sus éxitos de ayer, de hoy y de siempre; y es que, que la de Balmes es una de las bandas preferidas del público asiduo a festivales no es algo que sorprenda a nadie. En 2016 el grupo fue uno de los que más giraron por el territorio estatal, y estando sólo en el quinto mes del año 2017, ya han pasado por el FIV de Vilalba, el WAM Estrella de Levante de Murcia, el En Órbita Festival de Granada o, más reciente, el Interestelar de Sevilla; reafirmando que si están en (casi) todos los festivales es porque son de lo mejor que podemos encontrar en el panorama actual.

Tras el año que se tomaron para preparar el álbum que presentan, se agradece que «El Poeta Halley» no resultara ser un disco de pop combativo y consagrado con una causa política (que de esos ya conocemos unos cuantos y nos gusta la variedad).

Un disco de oro se merece una gira que esté a la altura del elepé. La Gira Halley 2017 no es un Espejos & Espejismos con títeres y zepelines ni un espectáculo de imágenes y luces como el que desplegaban en los festivales (y tampoco está Ricky Falkner). El encanto de esta gira –por salas– radica en la intimidad que brinda el minimalismo.

Pasaban pocos minutos de las diez de la noche. Sonaba el sámpler de presentación y Uri, Joanra, Julián, Jordi y Dani tomaban sus posiciones. Santi Balmes también, frente al micrófono. Y comenzaban a brotar las notas de Cuando no me ves.

Elegir el repertorio de canciones a tocar nunca es fácil, y menos si se trata de un grupo de tanta envergadura. Para la velada de Son Amar, LOL optó por 22 canciones que iban desde «1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna)» hasta llegar a «El Poeta Halley». Así llegarían Océanos de sed, Nadie por las calles y, después, como si fueran catástrofes naturales, unos desastres personales de título Bajo el volcán.

Setlist

Tras el single tomaron un respiro para beber –Santi, agua; algunos, vino– y reponer fuerzas. Balmes explicó que el tema que tocarían a continuación procedía de un álbum que había marcado un antes y un después en sus vidas. Se refería a «1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna)» y lo supimos nada más ver la guitarra que cogía y los acordes que empezaban a sonar. Ya cantando preguntó si sabíamos adónde había vuelto hoy y respondimos al unísono y a pleno pulmón “¡Donde solíamos gritar!”. Luego de esta se sucedieron Los seres únicos, Contraespionaje y Los males pasajeros, que aunque no lo diga la letra, nos hace pensar que donde hay una grieta, puede entrar la luz.

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Sin perder demasiado el tiempo, de la mano de Julián y la voz de Santi, llegaría Segundo asalto en acústico, que liberó en más de un espectador el dolor que había puesto a congelar; seguro.

El sentimiento de identificación con la letra es uno de los elementos por los que una canción puede gustarnos o no, y si hay una canción en el repertorio de LOL que se ha ganado el calificativo de ‘empática’ con matrícula de honor es esa legendaria 1999, porque nosotros por esas fechas todavía aprendíamos a multiplicar y a dividir, pero la sentimos tan nuestra como si hubiera sido forjada en nuestros adentros y, a juzgar por la reacción del público, no sólo nos pasa a nosotros (y el que no haya vivido su 1999 particular, que espere). Dejando a un lado el subjetivismo, echábamos la vista al público y veíamos pares de manos que no pesaban nada y flotaban. Y Balmes, pletórico, acababa el himno con unos versos de ese Por qué te vas que escribió Perales.

Se hizo lila la luz y Santi gritó “Benvinguts a Belice!” levantando los brazos y las voces del público. El ‘bajón’ se volvió ‘subidón’ con la fiesta que montaron IMT, El Yin y el Yen, Algunas plantas y el gran telépata de Dublín, con quien expandían su emisión global desde Palma hasta Reikiavik.

De Incapacidad moral transitoria Santi recordó que se acababa de estrenar el videoclip, con su gracia habitual nos invitó a pecar, y luego recorrió el escenario de punta a punta, rebasándolo incluso y tocando la mano de todo el que la extendiera a su paso. El contacto directo con el público impresionó más que su torso desnudo al cantar “Si pierdo los papeles, le sigue la camisa y después va mi deshonor”.

Tras la falsa despedida llegaba una oda a la autoestima llamada Me amo y un Manifiesto delirista que nos catapultó hacia un mundo feliz con Los toros en la Wii – Fantástico unido a ese Lobo-hombre en París que cantaba La Unión en los 80’s. Uri, cámara en mano, no quiso perderse el espectáculo de brazos y manos al aire al son de “Fantástico, para-pa-para-pa” antes de despedirse (por segunda vez). Fue cómico el momento en que uno de los asistentes lanzó al escenario una camiseta del Real Club Deportivo Mallorca con el nombre Love of Lesbian y el número 99 en la espalda. Santi no dudó en ponérsela para cantar Me amo aunque se estuviera asfixiando de calor. También reparó en el hecho de que todavía no han tocado en Madrid y que ellos son culés a muerte (para que nadie les lance una camiseta del Real Madrid en el WiZink Center, que no se la pondrán).

 

Volvieron al escenario con la energía suficiente para conectar a Oniria con Insomnia y después vino lo que el público mallorquín estaba esperando. Así pudimos atrapar al vuelo El Poeta Halley y fue como hallar un ángel en un ascensor. Gloriosa canción, insigne poema con el que Balmes llega a la conclusión de “Qué bien funcionas como recuerdo”, que no por ‘bonita’ deja de sonar a resignación. Conmovedor a la par que envidiable el momento en que Santi se acercó a una de las chicas del público y la subió al escenario para bailar pegados mientras se escuchaba la voz del maestro Serrat recitando el poema que cierra el disco.

Incendios de nieve (y calor) subía aún más la temperatura a una sala que rondaba los 35 ºC y luego, entre acordes tan acústicos como íntimos, y arropado por el resto de la banda, Balmes cantó cada palabra de Planeador coreado y admirado por un público totalmente entregado a su poeta. Irrumpió la parafernalia habitual de sintetizadores y guitarras eléctricas que en modo alguno hacen que el tema parezca menos auténtico, porque sabemos que nadie más que Santi Balmes podría haber escrito versos como “Y por razón de fe condenaron mis hogueras a morir mojadas vivas y aún gritaban más madera” o “Dime si aún estás aquí y yo volveré a ser aquel planeador, dime si aún estás aquí y yo volveré a considerar ser Pacífico y Atlántico o aquel Ícaro directo al Sol… Le llamaban Halley Star”.

Como sabéis, no es lo mismo contarlo que vivirlo, por ello os animamos a acercaros el 6 de julio a Valencia, el 18 de noviembre a Madrid o los 24 y 25 de noviembre a Barcelona, donde harán doblete en el Palau Sant Jordi (la talla Razzmatazz ya les queda pequeña). Cabe señalar que el 25 de noviembre es el cumpleaños de Santi Balmes y que van a jugar en casa. Es casi seguro que habrá sorpresas impensadas. ¿Qué seguidor de LOL querría perdérselo?

Escrito por
Antònia Fontirroig

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